La gestión de alérgenos en la industria alimentaria está experimentando un cambio relevante con la publicación de la nota de la AESAN sobre el control del contacto cruzado y el uso del etiquetado precautorio (NOTA INTERPRETATIVA).
Este documento introduce un enfoque más estructurado, alineado con las recomendaciones internacionales, que obliga a las empresas a evolucionar desde una gestión preventiva generalista hacia una gestión basada en evaluación del riesgo y datos analíticos.
El control de alérgenos no es solo una buena práctica: es una obligación legal directa del operador alimentario.
El procedimiento se apoya en varias normativas clave:
- El Reglamento (UE) 1169/2011 establece la obligación de declarar los alérgenos cuando están presentes como ingredientes.
- El Reglamento (CE) 178/2002 define que no se pueden comercializar alimentos inseguros, considerando también la información al consumidor.
- El Reglamento (CE) 852/2004 obliga a implementar sistemas APPCC que incluyan el control del contacto cruzado por alérgenos.
Sin embargo, la presencia no intencionada de alérgenos (trazas) no está completamente armonizada a nivel europeo. Esto implica que, la responsabilidad recae directamente en la industria, que debe justificar técnicamente sus decisiones de etiquetado.
El gran cambio: cuándo está justificado el “puede contener”
Uno de los aspectos más relevantes del nuevo procedimiento es que redefine el uso del etiquetado precautorio (EPA).
Hasta ahora, muchas empresas utilizaban el “puede contener” de forma preventiva. Sin embargo, el nuevo enfoque es claro:
- El EPA no puede sustituir a una correcta gestión del riesgo.
- Solo debe utilizarse cuando exista un riesgo real, inevitable y científicamente justificado.
- Debe basarse en una evaluación documentada dentro del APPCC.
Esto implica que el etiquetado deja de ser una medida “defensiva” y pasa a ser una decisión técnica basada en evidencia.
Niveles de acción: la base de la nueva gestión de alérgenos
El procedimiento introduce un enfoque basado en:
- Dosis de referencia (RfD): cantidad de proteína alergénica considerada segura.
- Niveles de acción (AL): concentración máxima en el alimento por debajo de la cual no se espera riesgo.
Estas dosis se basan en valores científicos como la ED05 (dosis que provoca reacción en el 5% de la población alérgica).
Ejemplos de dosis de referencia (RfD)
- Leche: 2 mg de proteína
- Huevo: 2 mg
- Cacahuete: 2 mg
- Soja: 10 mg
- Avellana: 3 mg
Para aplicar este enfoque, es necesario convertir estas dosis en concentraciones en el alimento:
Ejemplo con soja:
- RfD: 10 mg
- Consumo estimado: 100 g (0,1 kg)
Nivel de acción:
Esto significa:
- Si el producto está por debajo de 100 ppm, se mantiene consistentemente por debajo este nivel y el control del proceso está validado → el uso del etiquetado precautorio no estaría justificado.
- Si está por encima de 100 ppm → el riesgo no puede descartarse y el EPA estaría justificado.
Implicaciones para la industria:
Este nuevo enfoque tiene consecuencias directas:
- Necesidad de cuantificar, no solo detectar
Ya no es suficiente saber si hay presencia de alérgenos. Es necesario conocer cuánto hay para compararlo con los niveles de acción.
- Mayor exigencia en auditorías
Los auditores ya no evaluarán solo procedimientos, sino también:
- Justificación del uso (o no uso) del EPA
- Datos analíticos
- Coherencia con el análisis de riesgos
- Reducción del uso del etiquetado precautorio
Una correcta aplicación permite:
- Evitar el uso innecesario de “puede contener”
- Ampliar la oferta de productos para consumidores alérgicos
El papel clave de las herramientas analíticas
La toma de decisiones sobre etiquetado precautorio requiere, en muchos casos, datos analíticos cuantitativos que permitan comparar la presencia de alérgenos con los niveles de acción.
Los métodos rápidos son herramientas clave para el control operativo diario, especialmente en la verificación de limpieza y control en planta. Sin embargo, cuando se trata de evaluar el riesgo y justificar el etiquetado, es necesario disponer de técnicas cuantitativas que permitan determinar la concentración de alérgeno en el alimento.
En este contexto, contar con herramientas analíticas adecuadas se convierte en un elemento esencial para demostrar el control del riesgo y garantizar el cumplimiento de los requisitos regulatorios.
Para que estos datos sean útiles en la evaluación del riesgo, los métodos analíticos deben cumplir ciertos requisitos técnicos:
- Permitir la cuantificación del alérgeno en el alimento
- Expresar los resultados en mg/kg de proteína alergénica, de forma que puedan compararse con los niveles de acción
- Disponer de un límite de cuantificación inferior al nivel de acción
Asimismo, los métodos cualitativos pueden utilizarse como herramientas de cribado, pero deben complementarse con técnicas cuantitativas cuando sea necesario evaluar el riesgo.
Soluciones analíticas para el control de alérgenos: qué técnica usar en cada caso
En el nuevo escenario regulatorio, la gestión de alérgenos exige combinar rapidez operativa con capacidad de cuantificación. No se trata de elegir una única técnica, sino de aplicar la herramienta adecuada en cada punto del proceso.
Las empresas necesitan soluciones que permitan:
- Verificación rápida en planta
- Cuantificación precisa para la toma de decisiones
- Adaptación a distintos puntos de control (superficies, producto, limpieza)
¿Qué técnica usar y cuándo?
Tiras rápidas (lateral flow): herramientas cualitativas o semicuantitativas diseñadas para la toma de decisiones operativas inmediatas.
- Control de superficies (equipos, líneas, utensilios)
- Validación rápida de ausencia/presencia tras limpieza
- Screening de materias primas o producto intermedio
- Liberación rápida de líneas en producción
ELISA: técnicas que ofrecen resultados cuantitativos (mg/kg de proteína alergénica) comparables con niveles de acción (AL).
- Determinación de alérgenos en producto final
- Evaluación de presencia no intencionada (UAP)
- Validación de procesos y limpiezas (validación inicial o periódica)
- Estudios de riesgo (contaminación cruzada)
- Justificación del uso o no uso del etiquetado precautorio
PCR: técnica basada en la detección del ADN que codifica el alérgeno. Es un método indirecto, que permite determinar la presencia o ausencia de ingredientes alergénicos en los alimentos.
Los métodos rápidos son herramientas clave para el control operativo diario, mientras que los métodos cuantitativos permiten la toma de decisiones basada en riesgo.
Soluciones Bioser:
En Bioser trabajamos precisamente para ayudar a la industria a adaptarse a este nuevo enfoque en la gestión de alérgenos, donde la clave ya no es solo controlar, sino demostrar el control del riesgo.
Aportamos una gama completa de soluciones analíticas, programas de formación especializados y auditorías para ayudar a las empresas a aplicar en la práctica conceptos como los niveles de acción, la gestión del contacto cruzado y el uso del etiquetado precautorio.
En resumen:
El procedimiento de AESAN marca un punto de inflexión en la gestión de alérgenos:
- El “puede contener” deja de ser una práctica preventiva
- Se impone un enfoque basado en riesgo
- La analítica se convierte en la base de la toma de decisiones
Las empresas que adopten este enfoque no solo mejorarán su cumplimiento normativo, sino que también optimizarán sus procesos y reforzarán la confianza del consumidor.


