RIESGOS MICROBIOLÓGICOS EN MUJERES EMBARAZADAS

embarazada

El Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha publicado un informe en relación con los riesgos microbiológicos asociados al consumo de determinados alimentos por mujeres embarazadas.

Las mujeres embarazadas están consideradas como un grupo de especial riesgo ante las toxiinfecciones alimentarias por la gravedad de las complicaciones que pueden sufrir y su susceptibilidad específica a algunas enfermedades infecciosas.

Entre las enfermedades transmitidas por alimentos de especial relevancia durante la gestación encontramos:

– Listeriosis: provoca alteraciones graves en el feto, que pueden terminar en aborto, nacimiento prematuro, mortinatos, meningitis o sepsis.
– Toxoplasma gondii: infección fetal grave, abortos, mortalidad perinatal o lesiones congénitas.
– Otros: Brucella spp., virus de la Hepatitis E, E. coli verotoxigénicos, Salmonella spp. y Campylobacter spp.

La educación para la salud de la población junto las medidas de prevención durante la producción, elaboración y distribución son los principales factores para disminuir los riesgos microbiológicos por consumo de alimentos.

En el informe publicado por la AECOSAN (http://aesan.msssi.gob.es/AESAN/docs/docs/publicaciones_estudios/revistas/comite_cientifico_19.pdf), se realiza una revisión de estos patógenos y se detallan una serie de normas preventivas, así como un listado de alimentos a evitar por mujeres gestantes. Entre estos alimentos que suponen más riesgo encontramos:

• Leche cruda.
• Quesos elaborados con leche cruda.
• Quesos de pasta blanda (Brie, Camembert), blancos y frescos, quesos rallados industriales y quesos loncheados.
• Frutas y hortalizas crudas que no se hayan lavado y desinfectado previamente.
• Brotes crudos (alfalfa, soja…).
• Zumos sin pasteurizar.
• Huevos no totalmente “cuajados” y alimentos que contengan huevo crudo.
• Carne cruda o poco hecha, ahumada o marinada (que no vaya a ser cocinada posteriormente).
• Productos cárnicos crudos curados, tales como embutidos y productos de charcutería.
• Pescado crudo.
• Pescado ahumado refrigerado o marinado que no vaya a ser cocinado posteriormente
• Moluscos bivalvos crudos o poco cocinados: ostras, mejillones, etc.
• Las comidas precocinadas y las aves listas para el consumo no deben consumirse frías. Si se incluyen estos alimentos en la dieta, sólo deben ingerirse si se han calentado a más de 75 ºC.

Fuente: AECOSAN.

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