Las micotoxinas del cornezuelo del centeno: ¿un viejo problema que vuelve?

cornezuelo centeno

En noviembre de 2011 en el marco del Programa de vigilancia de micotoxinas en alimentos, la FSA (Food Standards Agency) del Reino Unido publicó un informe sobre Micotoxinas en alimentos infantiles , patulina en zumos de manzana y alcaloides del cornezuelo del centeno en productos de cereales. La revisión de los productos de cereales tenía por objetivo investigar la presencia de 6 alcaloides del cornezuelo del centeno (y sus formas relacionadas) en 100 muestras. Se trataba del primer estudio sistemático de estas micotoxinas llevado a cabo por la FSA.

Los alcaloides predominantes en el esclerocio son: ergometrina, ergotamina, ergosina, ergocristina, ergocriptina, ergocornina) y formas relacionadas, lo que implica un análisis de una cierta complejidad.

Aunque la presencia de cornezuelo del centeno causó infestaciones con repercusiones en seres humanos hasta los inicios del siglo XX, ahora se consideraba un tema casi acabado y olvidado, pero había indicios de que no era exactamente así. El Estudio FAO: alimentación y nutrición, 13: perspectivas sobre mic otoxinas (1982) dice: “aunque ya no son frecuentes las grandes epidemias en el hombre, siguen produciéndose pequeños focos de infección, y el ergotismo es frecuente en los animales domésticos”. Además, añade que se registran casos con el centeno en Europa y la Unión Soviética, en los Estados Unidos y también en la India (por trigo contaminado, y más por centeno y mijo) con implicación de otros alcaloides del tipo de las clavinas.

Una de las causas de la eventual reaparición del riesgo de ergotismo es que, de hecho, se considera, sobre todo para la alimentación humana, un peligro ya superado y que ha dejado de ser actual, con lo que no se tiene en cuenta y se obvian las debidas precauciones. Por
eso, conviene valorar si hay que revisar algunas técnicas de cultivo que puedan incrementar el riesgo de contaminación. Otro factor, ya observado y estudiado en otras micotoxinas, podría ser el incremento de la temperatura debido al cambio climático.

En definitiva, parece bastante evidente que hay que incluir el seguimiento y el control de la presencia de alcaloides del cornezuelo del centeno en alimentos y piensos, de la misma manera que se hace con otras micotoxinas.

Fuente: ACSA

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