INFECCIONES POR VIBRIO

ostra

La infección por vibrio se origina en la mayoría de los casos a través del consumo de marisco crudo o mal cocido. Los vibros son bacterias que se producen de manera natural en ambientes marinos, ya sea en agua salada o en estuarios, donde hay una mezcla de agua marina y agua dulce.

El grupo de bacterias Vibrio se caracteriza por su sensibilidad a la desecación y al frío, de ahí que las temperaturas de refrigeración y de congelación inactiven una cantidad importante de vibrios. Una de las particularidades de estas bacterias, a diferencia de la mayoría de los otros patógenos transmitidos por los alimentos, es que su hábitat naturas es el medio acuático.

A pesar de que se calcula que el riesgo de infecciones causadas por este patógeno en la Unión Europea es bajo, el aumento del comercio internacional y el consumo de marisco crudo, junto con un creciente número de persona cada vez más susceptibles a las alérgias, podría cambiar esta tendencia y hacer que aumentara.

Las tres especies más frecuentes de Vibrio

Vibrio cholerae: Es una de las especies más conocidas y la responsable del cólera. La principal vía de infección es el contacto de humano a humano, pero la vía alimentaria puede ser fundamental para el desarrollo inicial del proceso a través del consumo de aguas contaminadas o la ingesta de alimentos lavados con estas aguas. Esta enfermedad es endémica en Asia y África.

Vibrio parahaemolyticus: Vive en el agua salada y puede causar enfermedades gastrointestinales en los seres humanos. La principal fuente de infección es el marisco curdo o poco cocinado. Provoca diarrea, vómitos y dolor abdominal. El microorganismo suele encontrarse en estos alimentos en el momento de su captura.

Vibrio vulnificus: Suele aparecer de forma natural en las algas del mar. La exposición se produce sobre todo por marisco crudo o poco cocinado.

La prevención de cualquiera de estas infecciones pasa por evitar la ingesta de marisco crudo o poco cocinado. La refrigeración y la congelación se convierten en dos recursos para inactivar una parte importante de los vibrios.

Esta bacteria ni se ve, ni se huele, ni sabe mal, por tanto, los sentidos por sí solos no bastan para determinar si el alimento es seguro o no.