Bioser Tel. +34 93 226 44 77
Acceso a usuarios
Darse de alta

Noticias

Cómo hacer frente a una crisis alimentaria

A raíz del último brote de intoxicación alimentaria causado por Salmonella en productos infantiles, han surgido muchos interrogantes.

¿Qué se debe hacer para que un brote de intoxicación alimentaria no provoque una crisis de marca? ¿Los sistemas de comunicación de alertas como el SCIRI o el RASFF son efectivos? ¿Qué medidas se toman en una situación como esta para que no vuelva a ocurrir?

Se apunta a que ha habido errores de actuación a la hora de gestionar esta crisis por los organismos correspondientes ya que nunca llegó a la marca una orden de retirada de los productos por parte de las autoridades francesas si no que fue la propia marca, reconociendo su responsabilidad, la que anunció los lotes de retirada después de conocerse los primeros veinte casos del brote, a principio de diciembre.

En el caso de brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos en varios países, la coordinación a nivel de la UE es muy importante.

En este caso la EFSA y el ECDC han realizado conjuntamente una evaluación rápida del brote en estrecha cooperación con los países afectados y han emitido un informe técnico. Este informe ofrece una visión general de la situación en términos de salud pública e identifica el vehículo contaminado que causa las infecciones. Incluye además estudios de trazabilidad para identificar el origen del brote y dónde se han distribuido los productos contaminados. De esta forma se han podido definir las medidas de control pertinentes para evitar que el brote siga propagándose.

El papel del RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed) en este asunto se limitó a comunicar de la situación e informar de los lotes retirados, tanto en la Unión Europea como en países terceros.

Una semana después se informó de cinco casos más del mismo. Por parte de las autoridades pertinentes se hicieron declaraciones que afirmaban que con las medidas adoptadas por la marca no acababa el riesgo y, fue entonces que se ordenó la retirada de productos exportados y de todos los lotes fabricados en la misma fábrica desde principios del pasado año.

A pesar de que la empresa encargada de fabricar estos artículos dio las órdenes pertinentes para la retirada de estos productos, cuatro cadenas de supermercados siguieron vendiendo esta leche infantil contaminada.¿Cómo puede ser?¿En qué falló la comunicación?

Después de conocer estos hechos España, a través de la Red de Alerta Alimentaria Nacional (SCIRI), informó a las autoridades competentes de las diferentes Comunidades Autónomas para que procedieran a inmovilizar el producto infantil fabricado por el grupo afectado.

Se conoce, además, que las autoridades visitaron la planta y tras las pruebas realizadas confirmaron que no se había detectado este microorganismo, sin conocer que, unas semanas antes, hubo alertas en los controles rutinarios internos por detección de Salmonella en la planta, aunque no en los productos.

Esto también ha disparado las dudas sobre si las pruebas realizadas por las instituciones gubernamentales como medidas de control en la industria alimentaria son, realmente, efectivas.

Esta semana el Gobierno Francés ha definido las medidas para reforzar el control en el sector lácteo. Se publicará un plan de control específico sobre la cadena de producción para productos lácteos, sobre todo aquellos destinados a alimentación para niños. Este plan entrará en vigor en los próximos tres meses.

Además, se ha señalado que se obligará a las instituciones a transmitir resultados desfavorables en sus análisis rutinarios que puedan poner en riesgo la salud pública.

ANSES (Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria), apremiada por el propio Gobierno, examinará que los controles de vigilancia en el sector sean adecuados y estén adaptados a los riesgos identificados en los planes de actuación de las plantas alimentarias.

Fuentes: IcofMa, AECOSAN, FoodQuality News, JustFood, La Vanguardia, Food Ingredients First

Imagen: Bebés y Más